Y recorde aquella historia. Un alma joven despojada del tiempo suficiente para dejar de vivir en la pureza. Se aferraba a un sueño terrenal, a una alegria efimera, a su pequeña bandera, simbolo de las ganas y un pensar que habria mas.
Entonces ahora viendo los ojos de mi anciana abuela disfrutar de sus ultimas miradas no podia pensar en otra cosa. Sus debiles pulmones oxigenarian su pecho un dia mas antes de dar por terminada la historia. Y de sus labios carcomidos y su dolorida lengua se desprendia un sonido, quizas un mensaje. Inclusive llego a levantar su mano reforzando su aliento. Argentina. Argentina era su pais y Argentina eran sus ultimas palabras.
Y el tenia una bandera en sus manos, y ella cantó.
jueves, 29 de julio de 2010
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