martes, 22 de septiembre de 2009

"Azul la caja, plástico negro, mal cortado..."


Es extraño, triste, o más bien indescriptible. El amor hacia un objeto, sin otra carga que lo material o lo visual en si. No es un regalo, no tiene una historia sentimental detrás. O de alguna manera esta es su historia. La ingenuidad del fin con el que fue adquirido, su origen, su tamaño. La importancia en su momento, fundamental en todo viaje. Oro en polvo parecía haber encontrado en el kiosco a la vuelta de casa. Con mis pocos ahorros, logrados a base de vueltos no "devueltos" me regalé unos parlantes chinos de plástico.
Hace mas de 15 años de esto, y un brillo en mis ojos mientras me miraba en el espejo, lo trajo de nuevo a mi memoria...

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